fue una verdad a gritos,
fue un sueño extraviado,
fuimos carne del delito.
A escondidas en la noche,
con la razón dislocada
nos miramos, nos deseamos,
nos reímos y nos fuimos.
Como niños excitados
al descubrir un secreto
no pensamos, nos amamos,
no pensamos, nos fundimos.
Y al irse apagando la llama
de aquel amor desgastado
descubrimos el pecado
y nos odiamos.
Ahora sólo quedan pavesas
de aquella pasión infame,
del momento, estos versos,
de la pasión, el destierro.
Fue un pecado anunciado,
fue una verdad a gritos,
fue un sueño extraviado,
fuimos carne del delito.
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