
Morimos por la rara esencia de lo fatuo,
morimos por la luz vibrante de la hoguera,
por la leve atención del sueño incauto,
por el venenoso vapor de la escombrera.
Vivimos existencias inexactas,
carcinomas del todo primigenio.
Vivimos, accidente de palabras,
pues vivir es la muerte en el espejo.
Morimos con locuaces intenciones
de vivir tras la muerte sin materia,
en la esencia de la idea y sus razones
que dan forma a la etérea existencia.
Vivimos una adición de presentes,
factores de un producto evolutivo
que ecuacionan los valores diferentes
y anteponen consecuencias a motivos.
Vivimos muriendo despacio,
morimos pensando en la vida
que vivimos paso a paso,
muriendo con alma de arcilla.
morimos por la luz vibrante de la hoguera,
por la leve atención del sueño incauto,
por el venenoso vapor de la escombrera.
Vivimos existencias inexactas,
carcinomas del todo primigenio.
Vivimos, accidente de palabras,
pues vivir es la muerte en el espejo.
Morimos con locuaces intenciones
de vivir tras la muerte sin materia,
en la esencia de la idea y sus razones
que dan forma a la etérea existencia.
Vivimos una adición de presentes,
factores de un producto evolutivo
que ecuacionan los valores diferentes
y anteponen consecuencias a motivos.
Vivimos muriendo despacio,
morimos pensando en la vida
que vivimos paso a paso,
muriendo con alma de arcilla.
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