Puede que tú aplaques
esta rebelión de la sangre,
esta hastiada espera vigilante
que acecha
el paso ingrávido de mil aves,
el sorprendente encuentro
de las tardes
que inflama sin aire mis velas.
Puede que sea el momento
de dar tregua a la razón,
de ser constante en la locura,
paranoia del corazón,
mientras hago espacio
en mi rincón
a los tratos que procuras.
Puede que un verso incendie tu alma
con la fugacidad del cometa
y la violencia del agua
pero sólo serán palabras
y puede que no sean ciertas.
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